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Durante las primeras horas de este jueves 12 de marzo, habitantes de la comunidad de El Colorado advirtieron en redes sociales que podrían cerrar la autopista México–Querétaro a la altura del puente de la localidad ante el caos vial que diariamente se registra en la zona, una problemática que —aseguran— se ha agravado por las obras federales de rehabilitación en la Carretera Federal 57 sin que exista diálogo ni medidas de mitigación para la comunidad.
La advertencia se da luego de semanas de denuncias ciudadanas por el tráfico intenso en el puente de El Colorado, un punto que conecta la autopista con zonas habitacionales, escuelas y accesos industriales del municipio de El Marqués.
A pesar de la franca y legítima molestia ciudadana, el municipio logró generar una mesa de diálogo de quejosos con autoridades federales responsables –Banobras y Secretaría de Infraestructura, Comunicación y Transportes-, comprometiéndose a una probable fecha de finalización que apunta al 15 de mayo.
Obra federal millonaria, pero sin soluciones para la comunidad.
Mientras la federación, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), impulsa la rehabilitación del corredor carretero México–Querétaro, los habitantes aseguran que ninguna de las dependencias ha contemplado obras complementarias en la comunidad.
De acuerdo con reportes y anuncios oficiales difundidos en 2025 y 2026, el programa federal contempla rehabilitación estructural del pavimento, reducción de carriles durante obras y mejoras operativas en la autopista, con intervenciones en tramos cercanos al entronque El Colorado–Los Cues.
Sin embargo, las necesidades locales quedaron fuera del proyecto.
Entre las principales demandas vecinales destacan:
• Presencia permanente de guardia nacional en el puente del Colorado.
• Obras de seguridad peatonal para estudiantes y trabajadores.
• Ordenamiento de entradas y salidas de transporte del Parque Industrial El Marqués.
• Rutas alternas para evitar la saturación en horas pico.
Ninguna de estas acciones forma parte de los proyectos anunciados por la Federación.
Falta de diálogo con los afectados.
Vecinos, comerciantes y trabajadores denuncian que no ha existido acercamiento institucional por parte de las dependencias federales responsables de la obra.
La inconformidad no se limita al tráfico: la comunidad afirma que las obras federales han impactado directamente la movilidad cotidiana de estudiantes de kínder, del sistema COBAQ, trabajadores y pequeños comercios que dependen del flujo local.
A pesar de ello, no se han realizado mesas públicas de diálogo ni consultas comunitarias, lo que ha generado un clima creciente de frustración.
La percepción entre los habitantes es que la rehabilitación de la autopista fue diseñada únicamente con lógica de transporte federal, sin considerar la dinámica social y urbana de las comunidades que viven junto al corredor.
Un punto crítico del corredor industrial
El nodo de El Colorado se ubica en uno de los accesos más utilizados por el sector industrial del municipio de El Marqués.
Cada día miles de vehículos —particularmente de trabajadores y transporte de carga— utilizan el puente para incorporarse a la carretera 57 o para entrar a parques industriales cercanos.
Sin un plan de gestión vial, las reducciones de carriles por obras han provocado cuellos de botella que se extienden por kilómetros en horas pico.
El problema se agrava porque la autopista también funciona como vía de cruce peatonal para estudiantes y habitantes, una combinación que especialistas consideran de alto riesgo en carreteras federales de alta velocidad.
La advertencia: cerrar la autopista
Ante la falta de respuesta institucional, habitantes y comerciantes han advertido que podrían cerrar la carretera 57 en ambos sentidos como medida de presión para exigir soluciones.
El mensaje de la comunidad es claro:
“Si no hay resultados, vamos a cerrar la carretera”.
El eventual bloqueo en este punto tendría impacto directo en uno de los corredores logísticos más importantes del país, que conecta la zona industrial del Bajío con la Ciudad de México.
Un conflicto que revela un problema estructural.
El caso de El Colorado expone una constante en los grandes proyectos carreteros del país: las obras se planean para la movilidad regional, pero se ignoran los impactos locales.
Mientras la federación invierte en rehabilitar la autopista México–Querétaro, las comunidades que viven junto a la vía continúan enfrentando riesgos viales, saturación vehicular y falta de coordinación institucional.
Si no se abre un canal de diálogo con los habitantes, el conflicto podría escalar de una denuncia vecinal a un bloqueo carretero con repercusiones económicas y sociales de mayor escala.




